Un ambicioso viaje musical y tecnológico que traza el linaje de los cordófonos en América Latina.
El proyecto llevó a la maestra a recorrer cerca de 13.000 kilómetros a lo largo de 10 países y a colaborar con 17 artistas invitados, con el objetivo de celebrar la diversidad de los instrumentos de cuerda de América, a los que cariñosamente llama "hermanos de la guitarra".
El álbum es un ambicioso mosaico sonoro que busca ensamblar la guitarra clásica con instrumentos como el guitarrón chileno, el cuatro puertorriqueño, el bandolim brasileño o el arpa paraguaya. Rojas asegura que la guitarra es "el puente" que se acerca respetuosamente para iniciar un diálogo donde "todo está bien... desde el respeto, el cuidado, el cariño".